30/9/09

Tenía super claro de lo que quería hablar hoy. Tenía preparado un discurso buenísimo sobre el bien y el mal, sobre los sentimiento buenos y los malos, sobre las amistades positivas y las negativas, y un montón de cosas más.

Entonces, un rato más tarde, abrí el navegador, entré en www.blogger.com, introduje mi Nombre de Usuario y Contraseña y llegué a este punto.

Entonces empezaron a volver todas aquellas palabras que tenía organizadas en mi mente, pero en cualquier orden. Ya no sabía ni lo que quería decir ni lo que quería expresar, ni si quería hacerlo.

Así que hoy, voy a dejar que todo el contenido de mi post salga de la boca de quien realmente sepa expresarse por mí.

29/9/09

Dormir

Después de un durísimo trabajo de campo y una investigación de varios años, puedo afirmar y afirmo que no estoy capacitado para dormir solo.

Necesito tener alguien a quien pueda llegar a tocar con la punta de los dedos cada noche para poder desconectar.

Y ahora hablando de dormir, y de camas, y de tocar con la punta de los dedos, no recuerdo a quien le comenté anoche que me moriría por vivir uno de esos apagones nocturnos de varias horas, con tormenta, a la luz de un par de velas con alguien a quien tocar con la punta de los dedos bajo seis mantas. Quizás mejor sería en enero, más o menos.



Estuve pensando en muchas conversaciones que tuve con mucha gente acerca de mi forma de pensar y ver las cosas, y entendí que mi sinceridad y mi manera de intentar ser transparente no da resultado. Al menos no el resultado que yo buscaba. No es justa ni para mí ni para los demás, y no aporta ninguna falsa estabilidad, que es de lo que al fin y al cabo se alimenta el mundo.

A partir de ahora voy a intentar ser un poco más como el resto de la gente.

28/9/09

Volviendo a los 4 (+20)

Me quedan apenas 20 páginas para terminar el libro que empecé, y la verdad es que no me apetece terminarlo. No es porque el libro no me guste, me gustó mucho, pero me pasa lo mismo que con la serie The Office. Está asociada en el espacio/tiempo con un suceso traumático que me impide retomarla por donde la dejé.

Y es una pena, porque la serie era realmente entretenida.

Hace un par de días fue mi cumpleaños. Intenté crear una fiesta íntima (porque no tengo amigos aquí) y temática. El tema era "Volviendo a 1989". Y era ideal porque con 4 años tampoco tendría amigos, supongo.





Asombroso el parecido. Hasta los vasos parecen ochenteros, pero son del ikea (catálogo 2008), y la cara... es idéntica, sólo que en el 2009 le dio por dolerme una muela que en el 89 ni existía, y me pareció un gesto sobrenatural para joder la temática. Aún así fue muy divertido, me regalaron una camiseta muy chula, una fuente ZEN (que según los oídos menos agraciados suena como cuando pierde agua la cisterna, pero a mí me relaja, y me gusta) una taza del tamaño del calentador, y crema de piña para masajes.



Intenté hacer una foto a los regalitos juntos, pero por cuestiones logísticas no me fue posible (Ya ensucié la camiseta, no encuentro la crema de piña y la taza barril no entraba en el plano).

Me felicitó mucha gente, porque tengo muchos familiares, y la familia se ve que adquiere esos compromisos tipo de por vida, pero algunas de las felicitaciones fueron sentidas, y algunas sorprendentes.


Desde aquí, a quien me esté leyendo, gracias.

23/9/09

Quiero tener un hijo.

Hablando con un amigo desaparecido le conté algo que sólo cuento cuando estoy drogado. Me hace ilusión tener bebé, o un criajo mocoso. No me había dado cuenta hasta hoy. Es algo que despertó así, de repente.

Me preguntaba si hablaba en serio, y yo hablaba en serio. Distinto es que tenga algo de todo lo que se requiere para tener un criajo. Me falta la estabilidad de pareja que me gustaría que él tuviera, la estabilidad económica que necesitaríamos, la paciencia que iré mejorando con los años, y la ilusión que se debe mantener mucho tiempo.

Me decía que con quién lo tendría... le decía que no lo sé, que con alguien que me quiera, a quien yo quiera y tuviéramos esa estabilidad que yo querría darle a quien viniera a este mundo. Por la naturaleza de mis trabajos sería imposible estando soltero, pero es algo que me gustaría plantearme, ir orientando las cosas a que sucedan.

Qué locura.

Quiero tener un criajo y darle toda la estabilidad que a algunos nos faltó durante toda nuestra vida. Y que sea feliz de estar vivo, como solía ser yo. Ays... Es absurdo que a alguien como yo se le haya ocurrido algo así. Seguro que sorprenderá a más de uno, pero aviso a navegantes.

A pesar de estar drogado, va en serio :).

22/9/09

Klonopin

Se me está rompiendo el disco duro. Cada tres minutos hace un 'clak' de lo más espeluznante, sabiendo que los discos duros no deberían hacer 'clak' nunca. Me preguntaban hoy que si no me importaba perder los datos, pero la verdad es que no me importa mucho perder los datos, me preocupa no poder meter datos nuevos. Nunca pensé que yo diría algo así, pero de 2 años para acá, dejé de vivir del pasado para vivir del presente y el futuro. Tal es así que no echo de menos a mi yo anterior.

Es super tarde y no puedo conciliar el sueño, pese a que hoy estoy físicamente cansado y psíquicamente agotado.

Cuando tomé por primera vez el Klonopin pensé que te hacía dormir porque, al relajar los músculos te daba aún más sensación de agotamiento y te quedabas dormido, pero a base de leer y de pensar (más de la cuenta), llegué a la conclusión que lo que te hace dormir es esa disminución del flujo sanguíneo al cerebro que te permite desconectar de los problemas y lo que te quita el sueño. Te da justo el poder que algunos no tenemos: desconectar.

También sé que no es una solución a largo plazo, no tengo ninguna adicción y no quiero tenerla, soy plenamente consciente de que hay personas que con una sonrisa son capaces de devolverme el sueño, y con una mala cara quitármelo, y que la situación global dentro de poco será distinta (Esto debe ser lo que llaman 'rayo de esperanza').



Hoy también me quedé un poco jodido porque mi amigo C descubrió que el mundo de los sentimientos es una mierda y no es tan predecible como su ordenador, o los 'claks' de mi disco duro. Es un mundo que hoy te pone en la cima y mañana te manda al infierno. Mi consejo es que, aunque es un mundo nuevo y necesario, es como Italia, no deja de ser un lugar sólo para ir de vacaciones.

19/9/09

This is it



¿Quién viene?

18/9/09

Estoy triste

Ayer por la mañana fui al hospital. Nunca me sienta bien ir al hospital, y creo que me enfermo antes de ir porque somatizo lo horrible que son los hospitales. Echarse a un lado para dejar pasar las camillas de gente que no parece ser feliz... Los hospitales están hechos para que cuando te sientas dentro de una camilla de esas te quieras morir antes y dejes paso al siguiente. Creo que ese es otro motivo de que los techos estén con la pintura desconchada y en algunas plantas se vean los cables, porque cuando alguien está en una de esas camillas, o está muy mal o lo único que puede mirar es el techo.


Yo fui para algo que no revestía ninguna gravedad. Me gusta informarme antes de ir al hospital de lo que realmente me van a hacer porque no me suelo creer la explicación que te dan ellos antes. Según una web que acababa en .org, se trataba de un tratamiento muy simple en el que yo ingería una pastilla, me iba a mi casa y tenía unas precauciones básicas durante una semana.

Llegamos sobre las 12.10 porque Málaga es un asco y no hay nunca lugares para estacionar. Tenía cita a las 12.15 así que tampoco estaba tan mal. Me hicieron pasar a la sala de espera. Me empezó a dar mucho frío, y según quien me acompañó, la sala estaba a una temperatura adecuada.

A los 10 minutos vino un doctor muy poco simpático que me llevó a un despacho, y allí me explicó que mi tratamiento consistiría en una pequeñísima dosis de MBq I-131, que era un compuesto de yodo radioactivo que se concentraría en mi cuello, e intentaría destruir célula a célula mi glándula tiroides hasta anularla por completo. Así tampoco sonaba como una tarde en Disneylandia, pero me hicieron firmar un papel en el que aclaraba que el hospital no se hacía responsable de lo que me pudiera pasar al tomarme esa pastillita, ni aunque a los pocos días fuera yo el que miraba al techo en una de sus horribles camillas.

Me especificó que después del tratamiento tenía que hacer vida normal. Yo no sé cómo es la vida normal de los médicos nucleares, pero me dijo que hiciera vida normal siguiendo estos avisos:

- Debo evitar permanecer con personas a menos de un metro durante más de una hora, los próximos siete días.
- Debo tener un baño para mí solo, evitar ir al cine o a lugares donde vaya a permanecer en la misma sala en la que pudiera haber gente, niños, o embarazadas. (No serán gente, no sé)
- Cada vez que use el cuarto de baño deberé tirar de la cisterna 3 veces.
- Debo dormir solo, y no compartir toallas, sábanas, cubiertos, y lavar todo lo que utilice de forma separada a los demás.
- Debo dejar de amamantar si es mi periodo de lactancia.

Menuda mierda de vida normal llevan los médicos nucleares, pensé.

Me hizo volver a la sala de espera. Esperamos más de la cuenta, porque habían perdido mi pastilla. Me imaginé que sería microscópica si la habían perdido así de fácil. A los 15 minutos la encontraron, y me volvieron a llamar para entrar a la misma sala en la que me pincharon la semana pasada. <>. Me trajeron mi pastilla que no era tan pequeña como yo pensaba, ni venía en un blister muy chiquitín. Era una enorme lata de cocacola de plomo macizo, que pesaba más que la silla en la que me sentaron. Me explicaron que me la tenía que tomar destapando la capa superior del plomo, echar la pastilla que había dentro en un vaso de plástico para evitar el contacto cutáneo, tragarla sin que roce mis labios, y con el otro vaso, el de agua, bebérmela rápidamente.

Iba a destapar eso cuando me dicen

- ¡No!, danos un minuto.

Desalojaron la sala, se fueron las dos enfermeras y el técnico en noseque nuclear, y me dijo "Niño, ya puedes". Miré alrededor, ni siquiera sabía desde dónde me hablaban. Hice lo que me dijeron y cuando quise salir no sabía qué hacer con el plomo, ni los vasos, ni con mi cuerpo. Grite a nadie si me podía marchar, y de nuevo volvieron a gritar "Sí, vete por la puerta por la que has entrado ¡pero no toques nada!... y quédate junto al baño 20 minutos, orina y vete".

Salí y la sala de espera estaba llena. Me coloqué junto al cuarto de baño, y una adorable abuelita me dijo:

- No hay nadie dentro.
- No, verá, es que tengo que permanecer veinte minutos junto al baño.

Empecé a sudar. Me encontraba cada vez peor. Nadie (ojo, nadie) se quería acercar demasiado a mí. Pasaron veinte minutos, mee y me fui. Les faltó pegarme con una escoba para echarme.

Mañana a las 12.40 hará 48 horas que estoy infectado y podré salir del cuarto por periodos algo más largos, y más teniendo en cuenta que en el tiempo que llevo apestando a radioactividad he ido a mear dieciséis veces. Estoy triste y no es por el frío, ni por la radiación. Estoy triste porque hoy me di cuenta de que no puedo hacer feliz a nadie. Ni a mí mismo.

17/9/09

Enfriando lo que no se enfría.