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27/4/10

Ummm

Llevo varios días con enormes tentaciones de hacer desaparecer este lugar para siempre. No debería costarme con lo bien que se me da tirar recuerdos, eliminar fotos o tirar cartas. Con este lugar me pasa algo extraño, y es que no soy capaz de borrarlo de ningún modo.



Creo que en parte es porque lo uso de playlist cuando estoy fuera, pero en otra parte es porque el tiempo me ha ido enseñando que es muy fácil darle a "Delete" y muy difícil o imposible recomponer los recuerdos que hemos borrado, los momentos que hemos olvidado o las relacione que hemos roto.

El sábado nos fuimos a dormir a Lisboa. Un hotel de cuatro estrellas, que con todo el respeto, estaba decorado como la casa de mi bisabuela. Sólo le faltaba tener fotos del fundador con sus hijos en la mesita de noche, porque todo lo demás (la biblia, la moqueta verde oscuro con muebles barrocos, la tele de tubo dentro de un mueble horrendo, y la mecedora al lado de la ventana) ya estaba. Y es que yo creo en Portugal, 4 estrellas deben ser como 3 en el resto de Europa.

Aparte, mientras hacíamos el check-in, al pobre piloto le robaron toda la documentación y entre denuncias y demás perdimos casi toda la noche. Digo casi porque cuando quise bajar a tomar algo todo el mundo ya estaba en pijama y listo para dormir...

En fin, que a mi arroz le falta sal. El otro día hice algo así como una encuesta, preguntando que si había algo más triste que llegar de currar a las 12 de la noche. Es curioso pero la mayoría de la gente piensa que es más triste que nadie te esté esperando para darte un beso. Pues vaya putada que te pasen las dos cosas.

12/1/10

La tirita de la tarjeta

Tengo la misma tarjeta de la seguridad social desde hace más de 14 años, pero, como en mi infancia tenía sanidad privada y no le daba uso, se conservó bastante bien. Ya está bastante gastada, pero aún así, desde que hace un par de años me volví un absurdo supersticioso que sólo cree en las cosas en las que quiere creer (como todo el mundo), le puse una tirita a la tarjeta que simbolizaba que: a) no necesitaría usarla y b) no tendría que cambiar la tarjeta porque tenía una tirita. Da igual cuán vieja pudiera parecer.



Hoy, cuando tuve que sacarla para seguir rellenando documentos que ni yo mismo entiendo, volvió a perder parte de su capa plástica externa, y se le salió parte de la tirita. ¡Casi me da un infarto!.


Me di cuenta de cuán absurdo era cuando, como quien cura una herida a un miembro de su familia, me vi pasándole alcohol a donde se encontraba la vieja tirita y al resto de la tarjeta, para a continuación pegarle una nueva tirita idéntica a la que tuvo por primera vez.

No sé por qué, pero tiendo a hacer esa idiotez, y voy pegando tiritas a las cosas que, por un motivo u otro han significado mucho o tienen algún tipo de importancia no identificada. Lo que tengo claro es que a lo que le pego una tirita no lo quiero perder, ya sea materialmente o aquello que representó.


Por ejemplo, este peluche fue mi primer peluche en España. Lo encontró mi padre en en un falso techo de la primera casa en la que vivimos, y bajó a por él. El leoncito lo encontramos en 1991. Tiene esa tirita puesta desde aproximadamente 2001.


Con esta cartera he pasado los últimos 3 años, que, con todos los malos momentos, han sido probablemente los más intensos que haya vivido en toda mi vida. La tirita la compré en Italia, en un pequeño mercado del pueblo de Ciampino. Me llamaron la atención porque ese día me había picado una abeja, y como me picó en el cuello y soy alérgico se me puso rojo. Pensé que si eran rojas con dibujitos disimularían más la hinchazón en el trabajo. Estaba equivocado.

20/5/06

Cronografía #1


1987 - Córdoba (Argentina)