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9/9/09

Pablo, y la fábrica de chocolate.

Me siento igual que el niño de Charlie y la fábrica de chocolate. Vamos, como Charlie.

Anoche me dijo Cora (pez rojo) que me había tocado una webcam en un concurso de cocacola, que básicamente consistía en subir muchas fotos tuyas, y cada foto era una participación para el concurso.



Es gracioso, porque de 90 cámaras que se sorteaban en total, tanto a Cora, como a mi hermano, como a mí, nos tocó una.



Me siento Charlie porque sé que no necesito una webcam cuando debo pasta a más de un banco y no tengo lentillas, pero por otro lado el niño que hay en mí quiere esa webcam que se ganó en un sorteo. Es más, no es capaz de ver que es una suerte que le haya tocado para poder venderla. Es una mierda. Él quiere la webcam y parecer un tiburón en 3D que sólo usará diez minutos con gente que ya le ha visto hacer el imbécil en directo.



P.D: Intenté resistirme mucho a poner esta canción, pero por 4º día consecutivo me está acosando, y como al vomitarlo aquí todo se esfuma, a ver si así me deja en paz.

11/8/09

Suerte

Llevaba todo el día pensando en si existe o no la suerte, ya que el hecho de que la suerte exista me parecería totalmente injusto.

Injusto porque norlmalmente para que alguien tenga suerte otro ha de estar jodido. Podríamos ver como un ejemplo de gran suerte el típico mamón que sale en la tele habiéndose librado de una catástrofe aérea porque llegó tarde al vuelo. Y no suelen contar que como ese llegó tarde a su vuelo, un pobre infeliz pasó de la lista de espera a la lista oficial de fiambres.



También sería una gran suerte encontrarse 5.000€ en la calle... pero que le digan esto al que los perdió... y también es una gran suerte que en el último minuto alguien haya donado su corazón para salvarte... bueno, suerte... ¿para quién?.

Así es como llegué a la conclusión de que no, de que la suerte no existe, al menos no debe existir si está tan mal balanceada. Era mucho más adulto y bonito pensar en que existe el destino, que no me escudo en la suerte cuando las cosas salen mal, y que simplemente a algunos les toca ser estrellas, y a otros directamente los estrellan antes de nacer.

Pero bueno, nada de eso me importaba realmente porque llevaba años sin dormir y sólo pensaba en llegar a casa a estrenar el nuevo móvil que había llegado en mi ausencia y dormir mucho.

Pero el móvil llegó roto y al sentarme aquí volvió el insomnio.