9/9/09

Pablo, y la fábrica de chocolate.

Me siento igual que el niño de Charlie y la fábrica de chocolate. Vamos, como Charlie.

Anoche me dijo Cora (pez rojo) que me había tocado una webcam en un concurso de cocacola, que básicamente consistía en subir muchas fotos tuyas, y cada foto era una participación para el concurso.



Es gracioso, porque de 90 cámaras que se sorteaban en total, tanto a Cora, como a mi hermano, como a mí, nos tocó una.



Me siento Charlie porque sé que no necesito una webcam cuando debo pasta a más de un banco y no tengo lentillas, pero por otro lado el niño que hay en mí quiere esa webcam que se ganó en un sorteo. Es más, no es capaz de ver que es una suerte que le haya tocado para poder venderla. Es una mierda. Él quiere la webcam y parecer un tiburón en 3D que sólo usará diez minutos con gente que ya le ha visto hacer el imbécil en directo.



P.D: Intenté resistirme mucho a poner esta canción, pero por 4º día consecutivo me está acosando, y como al vomitarlo aquí todo se esfuma, a ver si así me deja en paz.

3 comentarios:

Pablo dijo...

Hoy estoy muy orgulloso de mí mismo porque he cambiado una bombilla normal por una de bajo consumo, he conseguido un doble para poder enchufar el cargador del móvil sin desenchufar la lamparita de la mesita de noche, y he vuelto a actualizar.

Sé que a lo largo de los años me agradeceré muchas veces estas cosas.

Corita dijo...

Nos ha tocado una cam!!!

Pablo dijo...

Sí, al final ganó el niño.

Qué mono..

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